jueves, 21 de octubre de 2021

NO SERÁ MI ARCILLA QUIEN OLVIDE


 

Un día más que pasa con desidia.

Las horas de la noche se atragantan.

Los lagartos del sueño se acomodan.

Reptiles constantes de mis sueños

al amanecer de mañana, irán de boda.

 


La boda de mañana será toda

alborozo, castañuelas,  donaire.

Se casa un rey con una reina.

No es casualidad que la corona

no encaje en sus cabezas ni en broma.



La reina lo es  de la zambra y de la noche.

Desciende de hijos de la Alhambra

asentados en las cuevas antes

que el moro llegara a derribar fronteras.


El rey,  lo es del cante por tarantas

y no lleva en su sangre otro linaje

que haber picado en las minas de Almadén

arrebatando el azogue a la cantera. 

Se sabe que en Jaén y en Pozo Blanco

fue aclamado como rey del cante.

Él se lo creyó en ese instante

en que afloran las ansias de ser alguien.


Ya despierta, con los ojos vestidos de destierro

me pondré tres claveles en el pelo,  blancos.

Porque mi alma es pura

a pesar de este cuerpo mancillado.

Un vestido de cola y de volantes.

Arranque abigarrado de colores:

amarillo limón, verde esmeralda, rojo pasión.

Mis pendientes, pulseras y collares.


Mi sonrisa de triunfo y de alamares.

¡Qué me importa a mi que ese gitano falso

se vaya a casar con otra en el calvero de Pedroches! 

Que se case y bien casado pues no quiero maldecirle…

                              ¿Para que vale?

 


No será mi arcilla quien olvide que, tal día hizo un año,

encandilaba mis oídos –barreno de ilusiones-

 y me retuvo, como hundida en la brea,

entre sus brazos de sal,  fuego y corales.

 


Tú eres gitano de mala entraña

y eres hombre engreído.

Espera un tiempo y verás

que el que siembra malos vientos,

tempestad encuentra en tierra;

y galerna en alta mar,

recogerá en las redes

que aviente para pescar.

 


Yo seguiré mi destino,

mi camino es la verdad.

Alcalá de Henares, 21 de octubre de 2021

Texto e imágenes realizadas por Franziska

 

 

30 de abril de 2014 es la fecha en que se escribió el texto. Las fotografías son recientes.


 

viernes, 1 de octubre de 2021

 

La luz en su ocaso.

La noche desierta.

 



El búho en el bosque

atento al sonido

que llega de lejos,

sus ojos alerta.

 

Se oyen rumores.

Las hojas del chopo

esconden temores.

 

Un ciempiés adusto

acciona sus patas

y calza zapatos

de nácar y plata.

 

Los ojos del topo

brillan en las sombras

lo que no se nombra

es su hociquito

 

que husmea el aire

para cerciorarse

que algún murciélago

llegue a estorbarle.

 

La noche cerrada

de luna menguante,

parece encantada.

 

El canto del búho

de ojos abiertos

atentos y prietos

es monotonía.

 

En el alma mía

no hay desconcierto.

Es un mundo abierto

a la luz que emana

 

-cuando la miramos-

y que llega siempre

con la noche oscura.

 

La noche es locura

del dormir despierto

de buscar la luna

que hasta el lago llega

 

a pulir escamas

platear aletas,

de los peces bobos

y de los más hábiles.

 

Vemos las estrellas

lucientes y bellas

que nos oculta el Sol.

Es un hecho raro

que cuanta más luz

más apabullante

es lo que perdemos.

 

Lo que la negrura

oculta y esconde

es lo que ignoramos

y no tiene nombre.

 

 


 Alcalá de Henares, 1 de octubre de 2021

Texto e imágenes realizados por Franziska.


 

 

 

 

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