miércoles, 28 de agosto de 2013

En el momento del adiós a Julia Trujillo




Para mí Julia es una verdad esencial
y yo he amado siempre la verdad.
Cuando alguien busca en el fondo de tus ojos
qué clase de criatura eres
y  ves que responde con sosiego
a esa luz que ha logrado encender con su mirada,
entonces te das cuenta
que alguien muy especial
se ha cruzado en tu vida para siempre.

A partir de ahora podré cultivar
una memoria de su breve pero intensa
estancia en el jardín de mis afectos.
Aún con la mirada perdida en el vacío,
-negándome a aceptar la realidad de su viaje-
siento sobre mí un dolor enjaulado
y al mismo tiempo, algo dulce y tibio
como el roce de las alas de  un ángel.


Porque mi corazón no sabe mentir
sé que mientras guarde un soplo de vida
en este cuerpo vencido por los años,
en mi pecho una lámpara ardiente
-como una llama que alumbra y calienta-
reclamará  que Julia fue un camino de amor.
Un modo de ser y estar en esta vida.
Una patria de paz y luz, tras la que todos vamos.
Un lugar al que pocos, conseguimos llegar.




Alcalá de Henares, 28 de agosto de 2013

Nunca he querido traer a este espacio -que está dedicado a jugar con las palabras- nada personal. Sin embargo, hoy se justifica la excepción.  En nuestro club de mayores, "Las letras mágicas" hemos perdido a una compañera del alma, a alguien a quien era inevitable querer porque poseía todo el carisma de una gran personalidad unido a una gran sencillez.  Su calidez y dulzura atrapaban a quienes tuvimos la suerte de conocerla. Creo que es un día muy triste para todos.

Texto y fotografías realizados por Franziska 

Querido Rey Melchor.

Esta es la primera carta que te escribo. Aún no sabía ni siquiera leer cuando mi madre dijo: -los Reyes no existen. Qu...