miércoles, 25 de agosto de 2010

MANOS




Pienso y ellas ejecutan.

A veces, ellas están quietas

y yo, meditabunda.



Desde mi siempre, siempre,

-el único que en mi existir

he conocido- así ha sido.

Y lo será hasta el instante

del último trayecto recorrido.



Porque ellas sin mi


estarán siempre deshabitadas

-sin nidos ni pétalos-

y no volverán a levantarse

brindando un gesto de acogida.



Oh, ya lo recuerdo, sí…

¡Aquellas ausencias

que hacían los días como noches.

Con un permanente letargo.

Con una niebla turbia y envolvente.

Con un espeso y exigente frío.

Con un morir ahora, ya latente.

Y sin embargo, aquellas ausencias
tuvieron las entrañas de una fiera.
Eran una corriente arrolladora.
Fueron la señal de una batalla
que nunca obtuvo laureles ni poder
porque, antes al contrario,

recuerdo que firmamos un papel
aceptando, sumisamente, la derrota.
Es verdad, a veces no es posible
habitar con la ausencia de los otros
grabada, a sangre y fuego, en la memoria.

¿No sería un combate más equilibrado
aquél que se pactara con empate?

Reo fueron durante mucho tiempo
de la ominosa firma de ese documento.
¡Ni por un momento pensé
que sólo habían aprendido a obedecer!
Ellas eran sólo las terminales
nerviosas de un cerebro ciego!

Texto e imágenes realizados por Franziska para el

JUEGO DE LA PALABRA DADA
PALABRA:  MANOS
DADORA:  ROSARIO ALCAÑIZ, mi vecina del 5º.  Como podrás ver, Rosarillo del alma, hoy se cocinaban piedras en mi horno.  Espero que, la próxima vez, mi imaginación viaje por caminos más placenteros.  Gracias, porque sin vuestras palabras yo no escribo nada.

Oquedad

En principio, la palabra oquedad nos conduce al concepto de hueco, éste al espacio infinito y a los agujeros negros. A...