jueves, 11 de julio de 2013

Cuando tienes un hijo entre tus brazos






Cuando vivía tan intensamente
pensaba muy despacio o casi nada.
Ahora que tengo mucho tiempo,
mi vida transcurre poco a poco:
se nutre más de  una clara fantasía
que de la realidad del vivir de cada día.



Cuando tienes un hijo entre tus brazos
de tal modo tu corazón está ocupado
que te olvidas de ti, tus anhelos apartas
y hasta, de un modo imperceptible,                     

                                  dejas de existir.

En el inventario de esos años,
únicamente pasaron al haber

la dicha de los años vividos para él.



¡Descubrir la semilla que hemos sido
en la pujanza de esa vida que florece
abriéndose a la maravilla de la mirada,
la risa, el llanto, la primeras palabras.
Las manos anhelantes, el paso erguido,
la carrera alocada de un bebé…!

Las primeras preguntas y todos sus ¿por qué?


Lo que nos hace esencialmente humanos
es ese amor que recibimos y que damos.
Que no hay vida completa, realizada,
en el corazón de quien no ha estrechado,
con ternura, un hijo entre sus brazos.


Alcalá de Henares, 11 de julio de 2013
Textos y fotografías realizados por Franziska




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