martes, 11 de diciembre de 2012

EL CRIMEN PERFECTO



La historia que hoy traigo aquí
es una historia narrada
por Rosario Cantalarrana
cuya su vida laboral
se realizó como maestra ejemplar.

Pero ¿ qué importancia tiene que fuese o no, maestra?
Lo veremos; eso, luego lo sabremos.
Las razones de este aserto aún no las he inventado.

En el trabajo de hoy contamos,
en principio, con un muerto…
pero digo yo que, si por el mismo precio,
en lugar de un solo muerto,
podemos contar con cuarenta y cuatro,
 y eso sin exagerar.

¿A qué llamamos matar? Quitar la vida ¿no es eso?
O de una manera más suave, procurar que alguien la pierda.
El resultado es el mismo. Nos morimos: ¡qué más da!

Para estar vivos, lo primero es respirar.
Si no respiras te ahogas y te mueres de verdad.
Pero cuando respiramos un aire abyecto
tremendamente cargado de partículas
de monóxido de carbono,
nos morimos poco a poco
pues, sin duda, en el trayecto
los mayores y los niños
sufrimos rudas alergias; moqueos y estornudos
son los síntomas enconados de este trastorno
y hay otros tan temibles y tan adustos
como el asma, el cáncer y la bronquitis.

¿Cuál es la mano invisible que nos manda al cementerio?

Se llama Contaminación y  carga,
-sólo en España- sobre sus amplias espaldas,
con casi cuarenta y cuatro muertos cada día.
Esto de que un hombre sea un casi
es cosa de la estadística…

Lo que es igual a decir 16.000 cada año.

Ya que me he puesto divina ¿por qué me voy a asustar
porque una mente asesina quiera matar a su novio
sin que se enteren la policía ni tampoco sus vecinas?

Estas muertes en cantidades insignificantes:
no son nada importante.
Como fue el caso del pescadero, por ejemplo,

portador de hedor tan fiero
que decidió acabar con él
-con el olor se entiende-
la vecina del tercero. 

El dilema de Rosario Cantalarrana
es que quería deshacerse del hedor
y no del contenedor.
Así un día y otro día,
malhumorada y confusa
vivía fuera de sí:
parecía una medusa.
Un lunes dio un respingo
y murmurando entre dientes, dijo:
Hoy con éste yo acabo, fijo.
Y lo citó a las afueras
en un lugar discretito,
turbador y calentito.

Cuando estuvo desnudo,
con una sencilla excusa
se llevó toda su ropa
e hizo una hoguera con ella
para calentar la sopa.
No es que le matara el frío:
se murió de la rabieta.
Como muerte natural
se certificó en la autopsia.
¿Fue o no fue maestra
esta asesina tan diestra?
¿Fue o no fue hábil
en su ardid la maestra?
Esta asesina siniestra
se fue tranquila a su casa
y durmió una buena siesta.

Alcalá de Henares, 11 de Diciembre de 2012
TEMA:  UN ASESINATO  
PROPUESTO POR: MARIA TERESA CUBILLO
REALIZADO POR FRANZISKA para "El Club de las letras mágicas"







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