Nacer espiga en el país de la cizaña

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Mi generación y, otras que llegaron
prosiguiendo su camino tras el mío,
fue como ahogarse minuto a minuto,
día a día, en la falacia y la hipocresía.

¡Nacer espiga donde reina la cizaña!
Pretender respirar: una hazaña era.
El miedo al ¿qué dirán? nos oprimía.
Así, aprendimos que el orgullo

era el timón al que asirnos en la vida.

Éramos la piedra en el cauce del río
que incólume parece resistir la marcha
de las aguas en su eterna andadura
pero que convertían, en el fondo,

nuestras ansias de hallar la libertad
en impalpables partículas de arena.


Estabas condenada -si llegabas al mundo
disfrazada de flor de bajo precio o sin olor-
a vivir para siempre postergada
y a escuchar: ¡no vales para nada!

Mujer cuya belleza no intimida a un varón,
ha de aceptar, por obvio, su destino de esclava
y ha de reconocer, eternamente, tal favor.

El hombre –es e vidente- se r i n d e
ante la espléndida belleza de la rosa
mas, al poco tiempo, el corazón aparta
si los suaves pétalos se secan y deshojan.

Cuando el camino del amor incierto
desplazaba a una mujer, como a un objeto,
impedía, también, que realizara su vida
buscando una nueva en otro puerto.

Raitán
Alcalá de Henares, 31 de marzo de 2008

Comentarios

  1. Verdad encierra tu sentido poema...
    Mas el ave libre en cautiverio canta, así la espiga crece y se derrama en dulces esperanzas para el alma,
    Te abrazo con cariño!

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  2. Yo creo que en todas las generaciones viven sus más y sus menos, en algunas la opresión y la falta de libertad era quizás lo más importante, en otras la seguridad, el trabajo estable, poder pagar una vivienda es lo que quita el sueño, como sucede ahora, somos libres para decir lo que pensamos, pero no podemos llegar a fin de mes, peligra nuestro trabajo.
    Pare que siempre hay algo que entorpece nuestra felicidad

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  3. No te puedes imaginar lo que era aqella sociedad, querida Senderista, esa actividad no habrías podido realizarla y como eso todo lo demás. En cuanto al trabajo, lo díficil era acceder a él en condiciones dignas y no perderlo era soportar abusos en cuanto a no cobrar horas extras, en la actitud sumisa que se suponía que tenía que tener siempre una mujer, etc., ¡De llegar a fín de mes, ni lo menciono porque era imposible que te independizaras y de casa no salías hasta que te casabas.

    García Lorca lo reflejaba muy bien en una de sus obras. Cuando yo la ví interpretada -bien avanzados los años sesenta- ésa era todavía una realidad en los pueblos de nuestra España. La ciudad no oprimía tanto pero era por lo enorme que era en comparación con los pueblos. Sin embargo, en cuanto llegabas a la casa donde vivías, te encontrabas el pueblo detrás de todas las puertas de las viviendas.

    Puedes creerme. Mi trabajo recoge sólo unas pinceladas insulsas de lo que era vivir, en este país de fariseos, para las mujeres, en general. Te diré que, en pleno mes de agosto, con la canícula madrileña, ibamos a misa con medias, ropa de manga larga, y nos cubríamos la cabeza con un velo bien hermoso. Todavía escuchábamos, aterradas, que éramos las culpables de los pecados de la carne y que arrastrábamos a los varones al vicio y al fornicio.

    Y podríamos seguir hasta rellenar no menos de quinientos folios, a tamaño 12.

    Las mujeres de hoy -la que no muere a manos de su amado- tiene una suerte enorme porque, si ella quiere luchar, tiene todas las opciones al alcance de la mano. Además, nadie os ha metido en la cabeza, a sangre y fuego, que sois inferiores en inteligencia a los varones. Pues a mí si, lo que ocurre es que yo nunca me lo creí porque hacía comparaciones.

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  4. Es dificil abrirse camino en una sociedad que no te considera nada,los tiempos eran duros para las mujeres,por aqui aun estamos haciendo camino,algo de lo escribes lo entiendo,lo he visto,y vivido,me encantó tu poema,que firtuna que los tiempos en esto hayan mejorado mucho.Un abrazo y buen fin de semana querida Franzisca.
    Leiste amiga mía a nuestra Fugaz?

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  5. pour un feminismo libertario, la lucha se hace en la calle y en la vida diaria.

    saludos

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  6. Qué razón tienes Franziska. La vida de las mujeres ha dado un cambio impresionante. Aunque siempre quede algo por hacer, y haga falta mucha, mucha educación, dónde va lo que fueron las vidas de mi abuela o mi madre, comparadas con la mía. Por mucho que yo trabaje dentro y fuera de casa, me canse, y no me alcance el tiempo, para mi marido soy una persona igual a él, no un ser subalterno y supeditado, como eran las mujeres hace no tanto tiempo aquí, y todavía en la mayor parte del mundo. Ayer mismo murió otra mujer apuñalada por su marido. Todavía queda mucho camino por recorrer, pero las cosas van cambiando.

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  7. Franciska, impresionante el poema, y la forma como tu sabes desarrollar las palabras, darles vida, y expresar lo que realemtne quieres, tienes ese don de el juego de la palabra sgundo, primero y todas, porque sabes como diseñarlas, poniendo en ellas uno de los mayores sentimientos, la sinceridad.
    Un beso muy grande.

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